jueves, 28 de abril de 2011

Un cuento sin titulo...

Esta es la historia de dos jóvenes los cuales no se conocían. Eran opuestos en muchas cosas y parecidos en otras más. Un día se encuentran caminando y se saludan cordialmente, como los dos están acostumbrados. No pasa desapercibido para él que ella trae las chanclas en la mano y le hace ver que el camino por el que va está muy accidentado y que sería mejor que se las pusiera. Ella le contesta que muchas gracias por la atención y se da cuenta, mientras se pone las chanclas, que un coqueto gato siamés se talla con las piernas de él. Ella acaria al gato y le dice cosas cariñosas. Él se entusiasma porque ve algo en común con ella y le empieza a contar como mima a señor Gurrumino.

Ella lo carga y le dice a él que ella no tiene gatos por miedo a perderlos, esto molesta a él porque nunca le ha parecido el temor de iniciar algo por el temor de lo peor. Ella le continua diciendo que prefiere tocar música, porque la música no muere, solo alguien puede no escucharla. Esto le gusta a él porque la música siempre le ha llamado la atención, aunque nunca ha tenido tiempo para dedicarle, así que empieza a contarle sobre sus logros académicos y laborales, a lo que ella se empieza a aburrir mientras alisa los bigotes de señor Gurrumino y le interrumpe diciendole que si a él no le aburre que le hablen de esas cosas. El se molesta y sorprende por dos motivos, porque lo interrumpan y porque tiene razón y él lo estaba haciendo. Su molestia no evita que sienta curiosidad cada vez más por ella.

Ella le pregunta si le parece bonita a lo que él le responde que sí, pero que algo de ella le incomodaba. Ella se extraña y se da cuanta que él tambien le es extrañamente familiar y se siente extrañamente incómoda y en confianza. Ella le pregunta si quiere escucharla tocar "My way", él le responde que a él le gusta mucho esa canción y que estaba esperando que le ofreciera tocarla. Ella se pregunta se pregunta que como es eso. Él le responde con una sonrisa que rayaba entre la burla y la coquetería: "¿No te has dado cuenta? Tu soy yo". A lo que ella responde con la misma sonrisa "Sí, pero es taaan divertido jugar con uno mismo".

viernes, 1 de abril de 2011

La coartada libertad de expresión

"Podre no estar de acuerdo contigo, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo" - Montesquieu

Es triste a mi como abogado, ver que en las noticias relativas a asuntos legales, los periodistas entre que no buscan asesoría legal y entre que buscan el mayor amarillismo posible. Las noticias sobre el reciente fallo de la Corte en el caso de el "amparo de los intelectuales" han sido tan dispares en lo que reportan como la opinión de lo bueno que es el América en el fútbol...

Estoy de acuerdo con el fallo de la corte, la protección constitucional no puede llegar al extremo de tener varias constituciones vigentes, pero profesionalmente me hubiera gustado ver un debate sobre la cuestión de fondo. Esto ultimo es lo que hubiera dado tranquilidad y sosiego público.

La partidocracia en México fue la ganona al final del día, eso que ni que, y lamentablemente cada paso que se da en favor de esta vicisitud de gobierno, serán dos más que necesitaremos dar para salir de ese atolladero, y convencer a alguien que deje de tener todas las prerrogativas que tiene, realmente es difícil.

Ahora, el león no es como lo pintan, no hay que perder de vista que en caso de que los intelectuales hubieran ganado el amparo contra las reformas constitucionales, el pueblo mexicano no hubiera ganado la libertad de expresión que tanto cacareaban. Todos hablan de una libertad de expresión que se busca defender a través de ese amparo y como la Corte pisoteó los derechos de todos los mexicanos. Pues resulta que dado el principio de instancia de parte y relatividad de las sentencias en el juicio de amparo, ni tu (a menos que seas Leo Zuckermman, Joaquín López-Doriga o alguno de los otros más) ni yo hubiéramos ganado absolutamente nada. Lo único hubiera ganado el pueblo mexicano es 15 nuevos shows radiales y televisivos, y 15 nuevos multimillonarios, ya que únicamente los intelectuales que promovieron el amparo serían los únicos mexicanos que podrían contratar tiempo al aire en las televisoras y estaciones de radio...

Suena a un sexto poder? Posiblemente. Yo creo que hubiera dado un poder político inmenso a esas personas y hubiera enviciado más el ambiente electoral del país. Que la decisión de la Corte fue correcta legalmente hablando? Si, Que la decisión de la Corte fue lo mejor? No, esperemos que algún día podamos ver efectos generales en las sentencias de amparo o tener los comunes y silvestres mortales como tu y yo acceso a las bondades de una acción de inconstitucionalidad o de una controversia constitucional.