Hace días, gracias a los fabulosos y siempre ignorados anuncios de Facebook, descubrí un nuevo blog que su primera y única entrada habla sobre el triste caso de un joven que lo sentenciaron a 6 años de cárcel (creo que es una exageración) porque, según la agredida, le tocó las nalgas con las rodillas en el metro estando él sentado, y como no cedió a la típica extorsión de parte de las autoridades, se agravó la situación.
Dejando a un lado la inverosimilitud de realizar tal proeza física, así como de que nuestras honorables autoridades penales se presten a alguna acción contraria a la ley, yo creo que el fondo de esa entrada es muy valido. Lamentablemente tenemos milenios de seguir una mentalidad falocéntrica, y que bueno que se ha estado tratando de erradicar, pero una cosa es tratar de erradicar un prejuicio tan perjudicial y otra es solapar el abuso (tanto consciente como no) de una posición de (aparente) fragilidad. Porque no se nos olvide que somos iguales en dignidad, pero diferentes en capacidades.
Me explico antes de que mas de una feminista se me aviente al cuello y no de la forma divertida: una cosa es buscar la igualdad de las personas y otra es buscar quitar a los que están arriba para poner otros arriba. Todo derrocamiento de una dictadura para imponer otra nos ha enseñado que esa no es la vía. Recuerdo que cuando estaba en la prepa, conocí una chava obsesionada con el feminismo, que sus ideas iban encaminadas no a un "ojo por ojo", sino a un "ojos por ojo", cuando le hice ver el circulo vicioso que eso crearía, se cerró y dejó de escucharme para seguir con un discurso de por qué los hombres somos malos como la carne de puerco. De la misma época recuerdo cuando empezaba a admirar a una prima que me sorprendió al ser la primera feminista que conocí que seguía(y que me enseñó) la idea de que cualquier mujer puede hacer lo que cualquier hombre puede hacer. Creo que no tengo que obviar a quien he admirado por sus ideas y sus acciones toda mi vida y a quien la veo como una persona acomplejada.
Ésa es una de las dos razones por las que veo que pasen esas situaciones, la otra la explicaré con algo que me pasó hace muchos meses... Estaba yo platicando con una amiga que de inteligente, independiente y buena amiga no tiene mucho que pedirle a otras personas. Platicábamos sobre como había tratado yo a otra mujer, con la que estuve discutiendo y ella me reclamaba lo machista que había sido, lo orgulloso, pedante y una sarta de características propias de una persona que sabe que lleva las de ganar. Me inquiría que ella era mujer, y que debía tratarla como tal. Ahí lo poco o mucho que había ganado por lo que me decia, se derrumbo... cada piedra... Una cosa es que uno no sea amable y otra que sea machista. Yo no soy amable cuando no le cedo el asiento a una chava de 24 años guapa, atlética que se acaba de subir al micro, pero de eso, que si estamos en igualdad de circunstancias no tengo ninguna obligación de hacerlo, a que yo piense que no tengo por que cederle el asiento porque ella es menos que yo, hay un maaaar de diferencia. Las personas que han trabajado en lugares con políticas sobre las relaciones entre empleados algo estrictas me entenderán mas fácilmente. Que haciendo un poco de memoria, quedaron pendientes unas chelas para seguir platicando de esto, pero bueno...
Resumo: chicas, no confundan igualdad con machismo, yo las apoyaré incansablemente en combatir la desigualdad como el que más, pero estén conscientes que toda lucha tiene su precio, y si por esa igualdad han perdido un poco de amabilidad a su favor (recordemos que la caballerosidad tiene un trasfondo machista), asuman los costos, porque es un hecho que es mucho mejor lo que ganan con esa igualdad, que lo que pierden de amabilidad gratuita e intrascendente. Además, recuerden que lo que no cuesta, no se valora, y no estoy diciendo que no sufrieron la impiedad de mis congeneres en siglos pasados y tal vez mientras leen esto, sino que la igualdad que buscamos es una lucha diaria de cada uno de nosotros y no nada mas unas cuantas leyes. Les aseguro que lo que pierde una legisladora cuando le llama su novio y para preguntarle cuando la puede ver y ella responde: "Cuando tu quieras amor, ¿qué día te es mas fácil?" No lo recupera peleándose cual verdulera en la máxima tribuna del país a favor de una ley promujer.
Creo que no hay que hablar solamente sobre hombre y mujer, porque considero que se debe de pensar mas globalmente y también referirme a toda persona en situación social, económica o culturalmente en desventaja. Precisamente para evitar lo que algunas personas llaman "racismo invertido", algo relativamente común en gringolandia y es lo mismo que con la situación de la chava del metro, como antes te hice mucho mal, ahora te solapo algunas cosas exageradamente para compensarte.
Dirán, "Pero tu eres joven, hombre, postgraduado y guapo, eres exactamente lo contrario a un grupo minoritario que sufre abuso, ¿Cómo puedes hablar de eso?" No se necesita estar en un grupo minoritario para ser tratado injusta o desigualmente, para los que conocen un poco de mi historia, precisamente fue una injusticia de esta manera, inflijida reiteradamente a mí, la que prendió la mecha de querer regresarme realmente a mi lugar de origen...
Finalmente, no puedo dejar de mencionar que esa situación inmediatamente me trae a la mente la reforma laboral, esperemos que los sindicatos por una vez en su vida no ejerzan la presión que antes ostentaban y así pueda salir una ley que apoye la competitividad de las empresas y dé certeza a los empresarios sobre su capital humano y monetario. Sino habrán que seguir por el árduo camino de una mejora contractual y una eficiente administración de personal.
En estos días precisamente empecé a leer "Por qué los hombres aman a las cabronas", no va al tema de la igualdad exactamente, pero es un hecho que es un libro muy interesante, aunque hay cosas con las que no termino de estar de acuerdo. Proximo post: Por qué los hombres no amamos (tanto) a las cabronas.
domingo, 2 de mayo de 2010
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