jueves, 15 de abril de 2010

Yo trabajo de director...

Antier me contaron un chisme, bueno, la continuación. Resultase que una mujer, ya grande y con aparente éxito profesional, se jubiló con honores de una oficina después de una vida dedicada a esa institución y, a juicio de mejor entendidos en la materia, un gran desempeño. El chisme radicaba en que la señora, de un carácter algo posesivo y, me imagino, manipulador quiso dejar todo a su santa voluntad según para que la oficina no decayera. Total, en la primera de cambios que hubo en esa oficina después de que ella se jubiló, puso el grito en el cielo, se puso a regañar a la nueva encargada, a poner "sobreaviso" a sus antes subordinadas, etc.

Esto me recuerda algo que tuve que enfrentarme a la hora de tomar decisiones importantes en mi vida, y que muchas personas hoy desempleadas por la crisis según ya superada sufren. Uno no es su trabajo.

¿A qué viene todo esto? A que leyendo un poco sobre marca personal hacían mención de ello: nuestro trabajo es el producto que queremos vender, y nosotros somos las marcas. De esa manera, como por ejemplo, pensamos Nokia y sabemos que hablamos de celulares resistentes, al decir por ejemplo Juanito Pérez, él querrá que la gente piense en trabajo veloz y honrado.

Lamentablemente es de los mas común que cuando conocemos a alguien (los hombres profesionistas no me dejarán mentir) entre que reto y entre que curiosidad preguntamos quien es esa persona y nos dicen o nos dice sobre el interpelado ES "El director regional de ventas de la trasnacional El Patito de Hule, S.A.B. de C.V." y que bueno por él, pero... ¿y cuando lo despidan? ¿Será "El ilustre exdirector regional, ahora orgulloso miembro de la estadística"? Nosotros trabajamos en un puesto, no somos un puesto.

Me explico: la inmensa mayoría de las personas estamos acostumbrados a identificarnos y sentirnos valiosos en función del trabajo que desempeñamos, siendo que los trabajos son desechables, sustituibles, y si confundimos nosotros la importancia de nosotros con la importancia de nuestro trabajo, vamos a terminar siendo también sustiuibles y desechables.

Debemos de hacer esta diferencia sobre todo en los trabajadores intelectuales, porque nuestro trabajo no es propiamente tangible y en el caso que lo fuera, recordemos que estamos potencializandonos a nosotros, no a un objeto que sí, puede reflejar como somos, pero solo será un pálido reflejo de lo mucho que cada uno puede ofrecer.

Esta situación sobre todo es mala porque nos puede llevar a dos extremos, como ya les mencioné, que cuando estemos arriba, sólo por eso tendremos la estima por los cielos, mientras que al irnos al otro extremo, al estar en una situación profesional difícil, ya no tenemos la etiqueta de triunfador y nos sentimos que valemos nada. Y lamentablemente mas de una vez nos han inculcado esto, ¿Quién no ha escuchado que los grandes digan: "Estudia mijo, para que seas alguien"?

Ok, puede que tengas razón en que es malo creerse o poner la felicidad de uno en el puesto que ocupa, y ¿Cómo le hago al respecto? La solución a la inmensa mayoría de los problemas: cultivar una sana autoestima... pero si ya estamos hartos de escuchar rollos de que quierete (u odiate) a ti mismo por lo que eres y no por lo que haces, podemos empezar con tratar de vivir las cualidades que nosotros queremos que tenga nuestro trabajo, puntualidad, honestidad, servicio, las cualidades que le convengan a nuestro producto, y así, a donde quiera que vayamos nuestro trabajo será de calidad y mas importante, nosotros seremos de calidad.

1 comentario:

yuri de leija dijo...

Mucha gente se define asi mismo por lo que es (laboralmente) y por lo que hace.
Yo estoy tratando de definirme como mujer, hija de Dios y haciendo lo que me permita ser digna de nombrarme asi.
Creo que es mucho trabajo... pero cuando pueda reflejar que mis cualidades y virtudes son mas grandes que las cosas que hago en mi trabajo, en la escuela o en mis relaciones personales la gente podra acordarse de mi no por mi titulo o mi puesto, si no por mi nombre: Yuri.